Una vez alterado, el bosque amazónico no se recupera en el clima actual. Las sequías cada vez mas frecuentes hacen que el bosque secundario crezca menos de los esperado (Elias y colaboradores Ecology, 16 de diciembre de 2019). Las parcelas de bosque secundario no sólo tienen la mitad de biodiversidad que las de bosque primario sino que capturan el 41% del carbono que el bosque sin alterar. La situación preocupa por dos motivos: 1) el bajo crecimiento del bosque alterado se mantiene bajo de forma crónica durante décadas; 2) se genera un círculo vicioso en el que el cambio climático disminuye el crecimiento y este bajo crecimiento no permite capturar suficiente carbono para mitigar el cambio climático.
