Las dos principales amenazas que tienen los bosques tropicales son el cambio climático y la deforestación. No siempre somos conscientes de que ambas amenazas pueden retroalimentarse y ampliar mutuamente sus efectos. En ciertos bosques tropicales como el amazónico, al deforestar se pierde un mecanismo clave para mantener el resto del bosque: la creación de lluvia por el propio bosque. Si se pierde superficie forestal y además la precipitación total se reduce, se cruza un umbral que impide la regeneración natural del bosque y el ecosistema se transforma en una sabana o pradera con árboles dispersos. Lo han cuantificado y cartografiado Staal y colaboradores (Nature Communications 5/10/2020)
