Las enormes emisiones de gases de efecto invernadero por el ser humano están reduciendo la estratosfera. Su grosor se ha reducido en 400 metros desde 1980, y se reducirá en otro kilómetro para 2080 tal como acaban de calcular Pisoft y colaboradores (2021, Environ. Res. Lett). Los cambios pueden afectar al funcionamiento de los satélites, a los tiempos de vida orbital y a las recuperaciones de naves y satélites, al sistema de navegación GPS y a las comunicaciones por radio. El aumento de la tropopausa, el límite entre la troposfera y la estratosfera, se considera, una de las huellas más sólidas del cambio climático de origen humano. Además, su corto tiempo de aparición (menos de 15 años) lo convierte en un indicador novedoso e independiente del cambio climático inducido por los humanos.
