La curva ambiental de Kuznets, que modeliza la evolución de la huella ambiental a medida que crece la riqueza como una “U” invertida, no se ajusta a la realidad. La curva indicaría que a partir de cierto producto interior bruto el impacto ambiental disminuye. Pero hay más excepciones que confirmaciones del modelo. Cuando se proyecta la evolución de la contaminación a largo plazo no se encuentra ningún punto en el que el impacto disminuya. Unos problemas ambientales suceden a otros a medida que crece la riqueza. Esta famosa curva representa un clamoroso ejemplo de optimismo económico injustificado. De pintar de rosa una realidad desagradable. David Stern (2004) lo diseccionó en World Development 32. Veinte años después se sigue enseñando la curva de Kuznets en algunas universidades españolas.
