También han advertido de posibles impactos económicos, ambientales y sanitarios asociados a los proyectos en tramitación en la región, en un encuentro informativo en el que han participado unas 200 personas, entre ellas representantes de numerosas plataformas en contra de la instalación de estas plantas.
En el encuentro se han analizado distintas iniciativas proyectadas en la provincia de Ciudad Real y en otras zonas de Castilla-La Mancha y han coincidido en señalar la necesidad de una mayor planificación estratégica y transparencia.
Valladares ha asegurado que el desarrollo de estas instalaciones ha carecido de una estrategia global que haya tenido en cuenta los límites ecológicos del territorio.
En su opinión, se ha priorizado el incremento del número y tamaño de las plantas sin haber integrado suficientemente factores como la disponibilidad real de recursos, la presión sobre los acuíferos o la capacidad de carga ambiental.
«El lema ha sido cuanto más y más grande mejor, pero eso ha chocado con un planeta finito y con recursos limitados», ha aseverado Valladares, que ha defendido que cualquier iniciativa de transición energética ha debido incorporar no solo la variable económica, sino también la social, la ambiental y la sanitaria, entre otras consideraciones.
Burbujas del biometano
Por su parte, Florín ha explicado que en el último año ha impartido charlas en una veintena de municipios y ha detectado lo que ha denominado «las burbujas del biometano» por las distorsiones que está habiendo en torno a estos proyectos.
Florín ha advertido sobre el impacto climático de estas instalaciones, ya que según ha dicho: «La biometanización hoy por hoy ha tenido exactamente los mismos perfiles de emisiones de metano que el petróleo y el gas natural a lo largo de toda su cadena de suministros», de forma que en algunos casos ha podido generar mayores emisiones de CO2.
Asimismo, ha comentado que en ámbito sanitario han existido estudios que han relacionado la proximidad a determinadas plantas con un mayor riesgo de enfermedades respiratorias, y ha rechazado que la oposición vecinal haya respondido únicamente a una actitud «NIMBY» (no en mi patio trasero).
Igualmente, ha considerado que pequeñas plantas vinculadas al tratamiento en origen han podido tener efectos distintos a las macroinstalaciones.