Hablemos de incendios ahora. Con la calma. Ahora que llueve... planeemos, coordinemos, con el cambio climático sobre la mesa. ¿Cómo hacerlo mejor? Con Ana Payo Payo.
Ciencia Vuelta Temporada 5 - Episodio 5: Hablemos de Incendios- Los incendios reclaman prevención y coordinación
Conversación de Fernando Valladares y Ana Payo Payo. Edición a cargo de Dani Tudela con las voces de Silvana Buján y Carlota Garrido.
La conversación entre Fernando Valladares y Ana Payo Payo en Ciencia Vuelta aborda uno de los temas ambientales más urgentes del momento: los incendios forestales y la necesidad de replantear profundamente las políticas de prevención en España. A partir de los devastadores fuegos del verano de 2025, ambos analizan no solo la magnitud del desastre, sino también las causas estructurales que hacen que estos episodios sean cada vez más frecuentes y difíciles de controlar.
El diálogo parte del recuerdo de la gran ola de calor de agosto de 2025, que rompió la relativa calma que había caracterizado la primera parte del verano. En apenas unas semanas, el país vivió una de las temporadas de incendios más graves de su historia reciente impulsada por la ola de calor extrema impulsada a su vez por el cambio climático. Miles de hectáreas de bosque quedaron arrasadas, especialmente en Castilla y León, Galicia y Extremadura, las comunidades más afectadas por el avance del fuego. En total, se quemaron alrededor de 356.000 hectáreas, una superficie que los participantes comparan con la totalidad del área metropolitana de Barcelona para dar una idea de la escala del desastre.
Entre los grandes incendios de ese verano destaca el de Molezuelas de la Carballeda, que permaneció activo durante 23 días y devastó más de 31.000 hectáreas. La conversación subraya la dimensión extraordinaria de este episodio al compararlo con algunos de los incendios internacionales más mediáticos, recordando que incluso los grandes fuegos que ocuparon titulares en California afectaron a una superficie menor, aproximadamente la mitad.
Más allá de las cifras de superficie quemada, la conversación se detiene en los costes económicos de la catástrofe. Los datos disponibles sitúan el coste medio de extinción de incendios forestales en torno a los 19.000 euros por hectárea según el diario Enfoque y la Asociación Nacional de Empresas Forestales, ASEMFO. Aplicado al total de superficie quemada en 2025, el gasto estimado para apagar los incendios superaría los 6.700 millones de euros. Para contextualizar esa cifra, los interlocutores la comparan con otras partidas públicas, señalando que equivale a varias veces el presupuesto de atención primaria de algunas comunidades autónomas.
Sin embargo, uno de los puntos centrales del análisis es la enorme diferencia entre lo que se invierte en apagar incendios y lo que se destina a prevenirlos. El caso de Castilla y León sirve como ejemplo: solo en esa comunidad, el coste estimado de la extinción de los incendios superaría ampliamente la inversión previa en prevención. De hecho, según los datos mencionados en la conversación, el gasto derivado de los incendios sería hasta quince veces superior al presupuesto que el gobierno autonómico había destinado a prevenirlos.
El diálogo también recuerda que la inversión en prevención ha sufrido recortes significativos en las últimas décadas. Entre 2009 y 2022, la financiación destinada a estas políticas se redujo drásticamente, lo que ha debilitado las estructuras de gestión forestal y ha dificultado el mantenimiento de dispositivos permanentes de prevención. Tras los grandes incendios de la Sierra de la Culebra, diversas fuerzas políticas plantearon la necesidad de contar con operativos de prevención activos durante todo el año, pero estas propuestas no prosperaron por oposición del Gobierno autonómico vigente según de puede escuchar en detalle en el podcast.
Otro de los aspectos que se discuten es la situación laboral de los profesionales encargados de la prevención y extinción de incendios. La conversación pone de relieve la precariedad de muchos bomberos forestales y las dificultades para consolidar estructuras estables de trabajo, lo que repercute directamente en la capacidad de anticiparse a los incendios. También se mencionan las controversias políticas que han rodeado propuestas legislativas destinadas a mejorar el reconocimiento profesional de estos trabajadores.
A lo largo de la conversación, el tono combina la divulgación científica con la reflexión crítica sobre las decisiones políticas y económicas que influyen en la gestión del territorio. Más allá de las cifras y de los ejemplos concretos, el mensaje central es claro: los incendios forestales no pueden abordarse únicamente como emergencias puntuales que requieren ser apagadas, sino como fenómenos complejos que exigen planificación, inversión sostenida y una estrategia de prevención a largo plazo.
En definitiva, el diálogo plantea que la clave para evitar catástrofes similares en el futuro pasa por cambiar el enfoque: invertir más en prevención, reforzar los sistemas de gestión forestal y reconocer que los incendios forman parte de un problema sistémico relacionado con el cambio climático, el abandono rural y las políticas de gestión del territorio. Solo a través de esa mirada integral será posible reducir el impacto de los grandes incendios que, como advierten los participantes, probablemente seguirán marcando los veranos del futuro.


