¿Tantas tormentas intensas son normales? No ¿Tiene que ver el cambio climático? Sí, pero no es tan sencillo... aquí recopilamos información y resumimos algunas explicaciones.
Referencias y documento de Informe al final del artículo.
El informe elaborado por La Salud de la Humanidad muestra cómo un planeta más cálido puede producir inviernos puntualmente más fríos, más extremos y socialmente devastadores, como el vivido en enero de 2026 a ambos lados del Atlántico. Se puede acceder al informe en este hilo de X. A continuación resumimos lo más importante:

Un enero bajo el hielo
En enero de 2026, una potente tormenta invernal en Estados Unidos y la borrasca Kristin en Europa colapsaron simultáneamente infraestructuras, movilidad y servicios básicos. El sur de EE. UU. sufrió lluvia engelante, aguanieve y más de 30 cm de nieve en el Medio Oeste, mientras que Portugal y España registraron rachas de viento de hasta 140 km/h, inundaciones en cuencas como Jaén y Málaga y nieve en cotas inusualmente bajas.
Calor global, frío extremo local
El informe explica que estos episodios no contradicen el calentamiento global, sino que lo expresan: un planeta más cálido altera la atmósfera, vuelve más ondulada la corriente de chorro ártica (Jet Stream) y facilita irrupciones de aire ártico hacia latitudes templadas. El rápido calentamiento del Ártico desestabiliza el vórtice polar estratosférico, que pasa de un estado estable, donde confina el aire frío, a uno dislocado que derrama masas gélidas hacia el sur.
El papel del océano y la cadena de causalidad
Océanos más cálidos, especialmente en el Golfo de México y el Atlántico, aportan más vapor de agua a una atmósfera también más cálida, que puede retener mayor humedad. Cuando esa humedad tropical choca con aire ártico desplazado, se desencadenan nevadas récord, hielo y tormentas intensas encapsuladas en una cadena: calentamiento del Ártico → vórtice polar dislocado → corriente chorro ondulada → inyección de humedad oceánica → evento extremo 2026.
De la nieve a la lluvia engelante: un nuevo riesgo
Aunque la cantidad total de nieve tiende a disminuir globalmente, las tormentas individuales se vuelven menos frecuentes pero más feroces, en un contexto de creciente volatilidad. Un ambiente más cálido transforma buena parte de la nieve en lluvia engelante y aguanieve, formas de precipitación especialmente dañinas para redes eléctricas y transporte, como evidencian los masivos cortes de energía y colapso de carreteras observados en Portugal, España y el sur de EE. UU.
Infraestructuras obsoletas ante un clima nuevo
Las tormentas de 2026 exponen que seguimos confiando en infraestructuras del siglo XX para un clima del siglo XXI: redes eléctricas frágiles al hielo, drenajes urbanos saturados por lluvias torrenciales y sistemas de transporte no diseñados para estos extremos. El informe insiste en que la reparación reactiva, tras cada desastre, se ha vuelto económicamente insostenible y exige una transformación estructural.
Adaptación, resiliencia y ciencia
Como respuesta, el informe plantea una agenda de adaptación: restaurar humedales y bosques de ribera, rediseñar ciudades con suelos permeables y drenaje sostenible, mejorar la eficiencia energética y desplegar mejores sistemas de alerta temprana. A escala doméstica, propone reforzar el aislamiento térmico, preparar kits de emergencia de 72 horas, conocer los planes locales de respuesta y reducir la huella de carbono mediante una movilidad más responsable.
Defender el conocimiento para defender la vida
El informe subraya que no se puede gestionar lo que no se mide, y que la capacidad de anticipar eventos como Kristin depende de modelos robustos y centros de investigación como el NCAR. Los recortes de financiación y la presión política sobre la ciencia climática son descritos como una amenaza directa a la seguridad humana, al debilitar nuestra primera línea de defensa frente a la inestabilidad climática.
De la excepción a la nueva normalidad
La gran lección del invierno 2026 es que el calentamiento global no es un proceso lineal ni suave, sino un motor de extremos que convierte el “invierno loco” en una nueva normalidad volátil. Frente a ello, la resiliencia debe dejar de ser un eslogan y convertirse en estándar: invertir en adaptación, ciencia y cooperación internacional ya no es opcional, sino la condición mínima para proteger nuestra economía, nuestra infraestructura y, en última instancia, nuestra salud como humanidad.
REFERENCIAS para entender la paradoja del invierno 2026
Noticias y entrevistas sobre la meteorología del invierno 2026 y su conexión con el cambio climático:
https://www.reuters.com/sustainability/climate-energy/storm-kristin-knocks-out-power-800000-portugal-barrels-into-spain-2026-01-28/
https://ieeexplore.ieee.org/abstract/document/10912449
https://russpain.com/en/news-3/francis-hits-spain-where-snow-and-freezing-temperatures-will-strike-hardest-362866/
https://fortune.com/2026/01/26/what-role-did-climate-change-play-in-winter-storm-fern-january-2026/
El nuevo clima polar, alteraciones del vórtice e impactos en infraestructuras:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1674927825001200
https://www.nature.com/articles/s41558-024-01928-0
Información general sobre el vórtice polar y la infraestructura verde:
https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%B3rtice_polar
https://es.wikipedia.org/wiki/Infraestructura_verde


