¿Cómo llegar a esos millones de personas que en el campo, pero sobre todo en la ciudad, viven desconectados de la naturaleza? ¿Cómo contarles el cambio climático a quienes ni se imaginan lo que hay en juego? ¿A quienes viven en una burbuja poco humana y aun menos natural? No hay receta. Pero si un ingrediente clave: empatía.
En esta reflexión lúcida y provocadora, el científico del CSIC Fernando Valladares plantea uno de los grandes retos de nuestro tiempo: cómo comunicar la crisis ecológica, el cambio climático, a una sociedad profundamente desconectada del medio natural. Valladares cuestiona la eficacia de los discursos dominantes sobre cambio climático, biodiversidad o degradación de los suelos cuando gran parte de la población -sobre todo la urbana y rural- vive atrapada en dinámicas económicas, laborales y culturales que dejan poco espacio para la preocupación ambiental.
A través de ejemplos cotidianos, Valladares describe una ciudadanía que percibe la naturaleza como algo lejano, casi invisible, y para la que los grandes procesos ecológicos resultan abstractos frente a problemas inmediatos como llegar a fin de mes. En ese contexto, advierte del riesgo de recurrir al miedo o a la culpabilización como estrategia comunicativa: “No podemos limitarnos a asustar con futuros tremendos a quien ya tiene un presente tremendo”, subraya.
Valladares defiende que la clave no está en alarmar, sino en reconstruir vínculos emocionales y culturales con la naturaleza, conexiones, apelando a la empatía y a la comprensión de realidades sociales muy diversas. La ciencia ya habla incluso de un “déficit de naturaleza” que no solo empobrece nuestra relación con el entorno, sino que también afecta a la salud y compromete el futuro colectivo. “Vivimos totalmente desconectados del mundo natural, y esa desconexión nos enferma y nos conduce a decisiones suicidas”, afirma.
La reflexión interpela especialmente a comunicadores, periodistas, científicos y responsables políticos, pero también a la sociedad en su conjunto, invitando a repensar cómo hablamos de la crisis ecológica y, sobre todo, cómo volvemos a hacerla comprensible, cercana y humana.

