Los suelos de todo el mundo son un gran almacén de carbono. Con el cambio climático pasan de captar a emitir CO2, acelerando el cambio climático. Es algo especialmente preocupante con el permafrost del ártico que almacena tanto carbono como la atmósfera y las plantas de todo el planeta. Naylor y colaboradores (2020 Annual Review of Environment and Resources 45) hacen un excelente resumen global.
