Enviar un mensaje de correo electrónico genera la emisión de 4 gramos de CO2. Y si lleva un adjunto, unos 50 gramos. Un ciudadano promedio emite por usar el correo electrónico durante un año el equivalente a recorrer 360 kms con su coche. Si tenemos en cuenta que el 78% del correo electrónico es SPAM (basura, correo no deseado), el envío y gestión de este SPAM a nivel mundial consume la energía equivalente a la demanda energética de todo un país como España. Difícil imaginar un gasto global tan descomunal como absurdo
