El polietileno de baja densidad es la fuente mas abundante de contaminación por microplásticos en el mundo. Se le considera no biodegradable, pero un estudio experimental de Huertas y colaboradores encontraron en 2018 que sí podía ser degradado por un tipo de microorganismo especial: las bacterias del intestino de las lombrices de tierra. Agregar estas bacterias a un suelo estéril redujo en pocas semanas el contenido de microplásticos de polietileno. Estas fueron capaces de emplear el polietileno como su única fuente de carbono. Estos resultados abren la puerta a la restauración de suelos contaminados y suponen una gran esperanza para el tratamiento de los microplásticos mas peligrosos y abundantes.
