En un ecosistema simplificado con un patógeno, una especie reservorio y un predador de esta especie, quién regula las poblaciones de la especie reservorio del patógeno resulta clave. En un estudio de jabalíes que son reservorios de la tuberculosis animal se vio que su número se mantenía muy similar cuando era regulado por la enfermedad y cuando era regulado por lobos. Sin embargo, la presencia de lobos tenía el efecto de reducir la expansión de la enfermedad (prevalencia) y la carga de patógenos global era mucho mas baja que cuando no había lobos. El número de jabalíes se mantenía constante pero si no había lobos había alta prevalencia y riesgo grave de infección a otras especies. Linces, ciervos o animales domésticos podían contraer la tuberculosis con más facilidad si no eran los lobos los que regulaban a los jabalíes. La cosa se complica enseguida. El estudio publicado por Tanner y cols. en la prestigiosa revista Scientific Reports (9:7940; 2019) combinó matemáticos británicos con naturalistas y científicos españoles que aportaron los datos de jabalíes, lobos y tuberculosis animal en Asturias.
