La humanidad enfrentó dos problemas ambientales mayúsculos en el siglo XX, la gasolina con plomo y el agujero de ozono. Resolver aquellas amenazas a la salud global no se logró con sistemas de "tope y comercio", impuestos o compensaciones, sino con prohibiciones. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático calcula que sólo podemos emitir unas 300 gigatoneladas (Gt) de CO2 (cada año emitimos unas 40 Gt) para tener dos tercios de posibilidades de limitar el calentamiento a 1,5°C. Eso significa que sólo podemos permitirnos quemar una doceava parte de los combustibles fósiles que ya hemos encontrado y que suponen unas 3.600 Gt. El Dr. Roland Geyer de la Universidad de California mantiene que sólo las prohibiciones permitirán que dejemos sin quemar el 92% de los combustibles que ya están disponibles.
