Las pandemias crecen en frecuencia y virulencia debido a la expansión del ser humano por el planeta. Lo que comenzó en el Neolítico con la domesticación y el asentamiento en ciudades no ha hecho mas que crecer. Mientras en Japón una persona confía vivir 84 años, en Sierra Leona no aspira a vivir mas de 50 y estas diferencias se deben sobre todo al impacto de las enfermedades infecciosas. Como analizan Bloom y Cadaratte (2019 Frontiers in Immunology), hemos extinguido o reducido a los predadores pero los virus y las bacterias siguen siendo el principal mecanismo regulador de las poblaciones humanas a pesar de todos nuestros progresos tecnológicos
