La llegada de los europeos a América tuvo repercusiones no sólo históricas, sino epidemiológicas, ecológicas y físico-químicas, todas ellas globales. Provocó en menos de un siglo la muerte de 56 millones de personas (mas del 10% de toda la población humana de aquel entonces), la reforestación natural de 56 millones de hectáreas por cambios en el uso de la tierra y una disminución significativa de la concentración atmosférica de CO2 en el planeta. Koch y colaboradores (2019 Quaternary Science Reviews, 207) lo detallan muy bien.
