Sólo mediante la reducción en la intensidad de las emisiones de gases con efecto invernadero, la ganadería puede aumentar su eficiencia climática en un 33%, dejando de emitir más de 2,5 Gigatoneladas cada año. El vacuno tiene la mayor capacidad de mejora. Si a esto sumamos el saludable y necesario cambio global hacia una dieta con menos carne, hay mucho margen para mitigar el cambio climático desde este importantísimo sector.
