La ganadería es responsable de la emisión del 14,5% de todos los gases de efecto invernadero, tanto como todo el sector del transporte junto. La producción de proteína animal conlleva emisiones altas de equivalentes de CO2, sobre todo la proteína de carne de búfalo y de vacuno. La proteína de origen lácteo supone mucha menos emisión y la carne de pollo y los huevos son los más eficientes en kg de proteína por kg de CO2 (FAO GLEAM 2018).
