Uno de las opciones comúnmente aceptadas en la gestión socioeconómica es la de tener que reducir pobreza o reducir impacto ambiental ya que se consideran excluyentes. Un importante estudio en Indonesia, un punto caliente de biodiversidad y a la vez una de las zonas mas afectadas por la deforestación, muestra que incentivos económicos para aliviar la pobreza en pueblos situados en bosque primario tuvieron un efecto protector del mismo, disminuyendo la deforestación muy significativamente en los años siguientes a su implantación. El estudio de Ferraro y Sigmorangkir (2020, Sci. Adv 6 Junio) desmonta uno de los grandes mitos de la modernidad y abre puertas a nuevos equilibrios entre economía, conservación y desigualdad social.
