Lo vimos con Chernóbil. A pesar del desastre nuclear y la contaminación radioactiva, la flora y la fauna progresa en ese trágico rincón de Europa. Ahora, en otros rincones europeos, la naturaleza vuelve con fuerza tan pronto el ser humano baja su presión y nos muestra su potencial de recuperación. Venecia: a los pocos días de reducir turismo, contaminación y presencia humana entran cisnes y peces en unas aguas más limpias que nunca. En el importante puerto de Cagliari entran delfines, en las fuentes de Roma, patos. En muchas ciudades y pueblos de Europa, jabalíes. Aprendamos esta lección de los sistemas naturales, contemos con ellos, y no los olvidemos cuando la crisis del coronavirus pase.
