Tendemos a pensar que la desigualdad social es un tema político, ético o incluso religioso. Pero la desigualdad amenaza la estabilidad de todo el sistema social, particularmente en situaciones como la actual donde estamos en el límite de la capacidad de carga del sistema por la sobrexplotación de recursos. Reducir la desigualdad no es una cuestión de altruismo, es pura matemática para evitar el colapso. Estas son las frías conclusiones matemáticas del modelo que han desarrollado Motesharrei y colaboradores (2014, Ecological Economics 101). El colapso según este modelo puede evitarse y la población puede alcanzar el equilibrio si la tasa de agotamiento per cápita de la naturaleza se reduce a un nivel sostenible y si los recursos se distribuyen de forma razonablemente equitativa.
