La crisis de biodiversidad resulta principalmente de la sobrexplotación y transformación de los paisajes culturales y no de la entrada reciente del ser humano en ecosistemas prístinos (Ellis y colaboradores 2021, PNAS 118).
Describir el uso humano de la naturaleza como una perturbación reciente y negativa de un mundo natural libre de seres humanos es incorrecto, ignora el largo pasado de intervención humana durante más de 12.000 años generando altos niveles de biodiversidad e impedirá su recuperación y conservación. Las áreas bajo gestión indígena están entre las áreas más biodiversas del planeta, mucho más que las gobernadas por economías de alta intensidad. Potenciar la gestión medioambiental por los pueblos indígenas y las comunidades locales es fundamental para conservar la biodiversidad en todo el planeta
