No es perfecto, pero repercutir los gastos ambientales que generan las actividades industriales en las propias actividades, es decir internalizar las externalidades ambientales, funciona. Dalia Štreimikienė (2017 Renewable and Sustainable Energy Reviews 70) demostró en los países bálticos que la internalización durante una década de las emisiones de gases contaminantes mediante impuestos, las redujo. No obstante, la bajada no fue igual en todos los países y el grado de internalización de los costes externos relacionados con contaminantes específicos no conllevó siempre una reducción de sus emisiones. Múltiples factores y el contexto socioeconómico y jurídico del país dificultan resolver el problema.
