Zeder y Fisher (2020, Weather and Climate Extremes 29) encontraron que las lluvias extremas se han vuelto mas frecuentes e intensas en Europa durante el último siglo y que el cambio climático de origen humano es responsable de ello en buena medida. Los máximos de precipitación se asocian claramente con las anomalías térmicas y con la tendencia sostenida de calentamiento global. El efecto devastador de las lluvias de julio de 2021 en Europa Central se vio amplificado por la alteración humana de las cuencas de los ríos, su artificialización y la pérdida de vegetación y suelo natural.
