Huerta y colaboradores demostraron por primera vez en 2017 (Scientific Reports 7:14071) la transferencia de microplásticos en la cadena trófica terrestre. Vieron experimentalmente como eran movilizados por lombrices en vertederos y jardines domésticos de México sin ninguna gestión de residuos. Las lombrices de tierra concentraron los microplásticos y los acumularon en sus característicos montones de humus. Aunque las gallinas en semilibertad toman plásticos directamente del suelo, los microplásticos procedían del humus de las lombrices. Las gallinas concentraron los microplásticos en órganos como las mollejas. Y las mollejas son un producto valioso de la gastronomía mexicana. Quedaba así también demostrado el paso de los peligrosos microplásticos a humanos a través de la cadena trófica.
