Tenemos un gran sesgo a la hora de elegir especies en las que centrar la conservación y la recuperación de la biodiversidad. En el monte mediterráneo nuestros esfuerzos se han centrado en varias rapaces y en el lince. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el humilde conejo ha entrado en la lista de especies en peligro de extinción. Y su importancia es mayúscula: es clave para el ecosistema mediterráneo y la base de la dieta de muchas de estas especies emblemáticas que nos gustan tanto. En conservación debemos dejar los sentimientos a un lado y poner el foco en las especies más importantes para el funcionamiento de los ecosistemas. No siempre serán las especies más bonitas.
