Ambos años se quedaron sin una estación, pero mientras 1816 se quedó sin verano por causas naturales, en 2020 nos quedamos sin invierno por el cambio climático de origen humano. El invierno volcánico de 1815-1816 dejó tras de sí nieves, cosechas arruinadas, 75.000 muertos por hambre y enfermedad que el gran legado cultural y artístico (Mary Shelley escribió Frankenstein y poetas y pintores impresionistas dejaron hermosas creaciones) no pudo compensar. La anomalía ocurrió tras la erupción del Tambora (Indonesia), la mayor en más de 2.000 años, combinada con una caída en la actividad solar y la erupción del volcán Mayon (Filipinas). El invierno 2019 -2020 fue, por mucho, el más cálido jamás registrado en Europa. Las temperaturas muy superiores a la media se observaron también en gran parte de China, Siberia, Antártida, noroeste de África, Irán, Afganistán y Asia Central, y, zonas de América del Norte y del Sur, África central y meridional y Australia occidental.
