El ser humano enreda la coevolución entre un pez y las almejas de río

La compleja y larga coevolución de un pequeño pez y las náyades que necesita para reproducirse se ve afectada por la intromisión humana... Introduciendo especies, el ser humano introduce desorden. ¡Pero deleitémonos durante un buen rato con este sorprendente capítulo de historia natural! La relación entre el pez rodeo (Rodeus amarus) y las náyades —mejillones […]
   
12 de marzo de 2026
Lectura: 2 minutos

La compleja y larga coevolución de un pequeño pez y las náyades que necesita para reproducirse se ve afectada por la intromisión humana... Introduciendo especies, el ser humano introduce desorden. ¡Pero deleitémonos durante un buen rato con este sorprendente capítulo de historia natural!

La relación entre el pez rodeo (Rodeus amarus) y las náyades —mejillones de río— es uno de los ejemplos más sorprendentes de coevolución en los ecosistemas de agua dulce. Durante millones de años, ambos organismos desarrollaron una estrategia reproductiva interdependiente. El pez rodeo, un pequeño ciprínido que vive en ríos y lagunas de aguas limpias y tranquilas, deposita sus huevos dentro de las náyades, utilizándolas como “incubadoras” naturales donde los embriones se desarrollan protegidos durante varias semanas.

Aunque los embriones del pez consumen oxígeno y recursos del mejillón —lo que técnicamente se considera una forma de parasitismo—, esta relación forma parte de un equilibrio evolutivo. De hecho, las náyades también dependen de los peces: sus larvas, llamadas gloquidios, deben adherirse a las branquias o escamas de un pez para dispersarse por el río y colonizar nuevos tramos.

Este delicado equilibrio se ha visto alterado por la acción humana. La introducción de especies invasoras, como el mejillón chino, ha roto la relación histórica entre pez y náyade. A diferencia de las especies europeas, este mejillón detecta y expulsa rápidamente los huevos del pez rodeo, mientras que sus propias larvas sí parasitan con éxito a los peces locales. El resultado es una desventaja para el rodeo y el desplazamiento progresivo de las náyades nativas, que además cumplen una función clave como depuradoras naturales de los ríos.

La historia ilustra cómo el traslado de especies entre regiones puede desestabilizar interacciones biológicas que tardaron millones de años en construirse, provocando pérdida de biodiversidad y una creciente homogeneización de los ecosistemas.

 

Fernando Valladares
valladares.info
Doctor en biología, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y profesor asociado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Director del proyecto "La Salud de la Humanidad"

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