El banco de semillas en las islas Svalbard recibe el premio Princesa de Asturias, y el Mar Menor se persona ante sus agresores en un juicio gracias a su nuevo estatus de sujeto con derechos propios. La colaboración científica, logística y económica entre países, entidades y personas que ha puesto a buen recaudo un gran almacén de semillas con las variedades más valiosas de todo el mundo es un ejemplo de que podemos hacer las cosas bien y que juntos todo es más fácil.
El reconocer que somos una especie mas y que somos naturaleza, ni más ni menos, es un punto de inflexión que puede llevarnos a dejar de avasallar y destruir el planeta. Aquí desarrollamos ambas ideas, con la intención de neutralizar tanto odio y tanto desastre. Al menos por un rato.

