El informe Waldron (2020) demuestra que proteger un 30% de la Tierra no solo es necesario sino que es muy rentable. Pero dada la desigual repartición geográfica de zonas en buen estado de conservación y la también desigual repartición de población humana, riqueza y tecnología, la coordinación entre sectores de actividad económica y entre países es imprescindible.
