Ahora que la guerra prolifera, los gobernantes toman decisiones de invadir o atacar países, provocan matanzas insoportables como el estado de Israel en Gaza, y son bastantes los dirigentes que aluden a si tienen o no tienen arsenales nucleares y a cuándo harían uso de ellos, conviene repasar estos 5 minutos con Fernando Valladares y el RELOJ del APOCALIPSIS.
La ciencia procura medirlo todo. La inseguridad global se mide, desde hace 75 años, con el llamado Reloj del apocalipsis. A varios premios Nobeles y algunos de los mejores científicos del mundo se les plantea anualmente la pregunta “¿Está la humanidad más segura o en mayor riesgo en comparación con todos los anteriores?” La respuesta es corta y preocupante, nunca hemos estado en tanto riesgo. La gran confusión geopolítica y social que vivimos nos ha traído, con toda seguridad, más inseguridad que nunca.
¿Pero qué es este reloj? El reloj representa la probabilidad de una catástrofe global provocada por el ser humano. El Reloj del Apocalipsis es un reloj simbólico, mantenido desde 1947 por la junta directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, Estados Unidos, que usa la analogía de la especie humana estando siempre «a minutos de la medianoche», donde la medianoche representa la «destrucción total y catastrófica» de la humanidad.
Este reloj, nos habla del Doomsday (literalmente, en inglés, el día del juicio final). Se elabora con la opinión de miembros del Boletín de Científicos Atómicos ya que la amenaza de guerra nuclear ha sido durante décadas una gran amenaza global. Ahora el cambio climático la va desplazando. El grupo lo forman expertos de primer nivel, premios Nobel incluidos, que se prestan a un juego de hipótesis que empezó poco después de las primeras bombas atómicas y de que Albert Einstein, J. Robert Oppenheimer y varios integrantes del proyecto Manhattan.
En enero de 2025 se adelantó un segundo hasta situarse a 89 segundos de la medianoche, lo más cerca que ha estado nunca. En 2024 pudimos leer en la prensa que el reloj del fin del mundo se coloca a 90 segundos. En 2023, la situación fue muy similar. Estar solo a minuto y medio del momento simbólico en el que se acaba el mundo nos hace pensar que las cosas no van muy bien. Las causas de estar ahora tan cerca del “fin del mundo” son varias: el auge de la inteligencia artificial, la proliferación de armas nucleares, la guerra entre Rusia y Ucrania y la que libra Israel en Gaza, las amenazas biológicas, la crisis climática y la desinformación rampante promovida en muchos casos por los propios Estados Unidos, anfitrión de este comité de expertos.
El cambio climático entró en 2007 como gran amenaza y desde entonces no ha faltado ningún año. La Tierra experimentó el año más caluroso jamás registrado y se han arraigado inundaciones masivas, incendios y otros desastres relacionados con el clima. La falta de acción sobre el cambio climático amenaza a miles de millones de vidas y medios de subsistencia. Daniel Holz, Presidente del Consejo de Ciencia y Seguridad del BAS, declaró que este avance era "una advertencia a todos los líderes mundiales" El físico y escritor Carlo Rovelli ha alertado que la crisis climática representa una amenaza existencial para la humanidad, y que estamos avanzando hacia ella como "sonámbulos".
En estos momentos, la inteligencia artificial, con sus promesas de avance para la humanidad y sus amenazas, es otro tema estrella, con especial atención a lo que esa nueva tecnología puede hacer para influir en el ánimo de los votantes, con el empleo de trucos como los deepfakes, en un año electoralmente decisivo para una gran parte de la población mundial. El Boletín de Científicos Atómicos (BAS) afirma en 2025 que los factores clave de este adelanto son las amenazas nucleares, los posibles usos indebidos de los avances en biología e inteligencia artificial y el cambio climático.
Estos relojeros del apocalipsis suelen recibir críticas por su alarmismo, pero ellos defienden que, precisamente, de eso se trata, de alertar a la humanidad de los peligros que la acechan. Además de relojeros, estos científicos se erigen como auténticos vigías de la civilización. Quizá deberíamos aprestarnos a escuchar sus advertencias y que el próximo año podamos estar algo mas alejados de ese metafórico, pero preocupante, “fin del mundo”

