La economía contra todo, contra todas y todos… ese parece ser el slogan de muchos y eso parece que apoyan algunas acciones muy significadas contra el medio ambiente que se están viendo estos días. China y EE.UU. relajan la supervisión ambiental de las actividades empresariales. En España el cierre de Cofrentes se pospone 10 años en lugar de hacerse según lo previsto (Iberdrola aseguraba que ya en 2019 no era ni siquiera rentable). La coyuntura de la pandemia se aprovecha para incrementar la deforestación del Amazonas. ¿Aprenderemos? ¿Cambiaremos? La salud de las personas, la salud de los ecosistemas, ambas ligadas entre si, no es compatible con la economía y los modos de producción de energía que nos han traído hasta aquí. Hagamos que estas acciones sean excepciones a una nueva regla: la de un mundo sostenible.
