Parece que hemos olvidado los catastróficos incendios de Australia de hace apenas unos meses (temporada 2019-2020). Estamos recién empezando a comprender todos los impactos y efectos, entre ellos en nuestra propia salud. Aunque sólo murieron 33 personas en incidentes directos, el 80% de la población de Australia estuvo afectada por el humo de los incendios, un humo que mató a más de 400 personas y que provocó varios miles de ingresos graves en hospital con problemas respiratorios o cardiovasculares. Un humo que no se quedó en Australia, sino que en menos de una semana recorrió todo el planeta agravando los problemas de contaminación en muchas grandes ciudades del mundo.
