En 2019 se destinó una inversión total de 2,6 billones de dólares (casi el doble del PIB de España) a inversiones que destruyen la biodiversidad, generan fuertes emisiones de gases invernadero y degradación ambiental en la construcción, producción de alimentos o turismo. Los responsables fueron los cincuenta principales bancos del mundo. Un reciente informe (Bankrolling Extinction) demuestra cómo las entidades financieras contribuyen a la destrucción del planeta a través de prestamos y garantías.
