La propuesta de regulación de la futura política agraria europea (PAC) sigue implicando una dramática pérdida biodiversidad y de explotaciones agrícolas de alto valor natural, ignora el cambio climático y aumenta la desigualdad y la injusticia sociales. Justo lo contrario del Pacto Verde Europeo que incluye medidas ambientales valiosas en su programa “de la granja a la mesa”. El coste de las externalidades negativas del sistema alimentario supera en más de un tercio a su valor económico y se nos chantajea con que el status quo se mantiene para proteger al agricultor. Todo esto y más lo cuenta muy bien Alberto Navarro Gómez (The Conversation, 25 Oct 2020)
