Las turbinas eólicas para generar energía eléctrica han mejorado en tecnología y eficiencia, pero también en su impacto ambiental. Para una correcta planificación de la energía eólica hay que analizar sus impactos directos por alteración del viento (1), por los accidentes con la fauna (aves, murciélagos, 2), la deforestación y degradación del lugar donde se instalan (3), por la contaminación, fragmentación y alteración del hábitat en la transformación de energía mecánica en eléctrica su almacenaje y transporte (4, 5), y por el ruido, el impacto visual y las molestias que causan en las personas (6).
