Es muy llamativo el maltrato al agua y a los ríos si tenemos en cuenta nuestra gran dependencia de ambos. Recordemos lo básico, recuperemos la naturalidad de ríos y cauces y concedámonos la oportunidad de disfrutarlo.
Fernando Valladares nos dice "Es muy llamativo el maltrato al agua y a los ríos si tenemos en cuenta nuestra gran dependencia de ambos. Recordemos lo básico, recuperemos la naturalidad de rios y cauces y concedámonos la oportunidad de disfrutarlo".
Fernando Valladares hace una una reflexión sobre cómo, al encauzar, explotar y simplificar los ríos, hemos olvidado su verdadera naturaleza: sistemas vivos, dinámicos y esenciales para el equilibrio ecológico y humano. Valladares recuerda que el agua de los ríos forma parte de un ciclo lento, indispensable para almacenar, depurar y sostener ecosistemas, y denuncia que se están sobreexplotando recursos hídricos en un contexto de creciente escasez global.
Explica que no hay agua suficiente para ciertos excesos contemporáneos —como la producción masiva de cava, cerveza, turismo desbordado, urbanización ilimitada y regadíos intensivos— en un planeta donde las sequías aumentan, los embalses se vacían y la presión sobre los sistemas hídricos se intensifica. Además, describe cómo el cambio climático altera el ciclo del agua, intensificando tanto las sequías como las lluvias torrenciales, creando los llamados “latigazos hidroclimáticos”.
El científico defiende que los ríos deben recuperar su dinamismo natural: cauces amplios, crecidas, diversidad, conexión y complejidad. Critica su transformación en ríos del Antropoceno —homogéneos, encajonados y poco resilientes— y señala múltiples obstáculos a su recuperación: leyes obsoletas, intereses económicos, privatización, caciquismos, ignorancia ambiental y una excesiva regulación fragmentada.
Propone repensar colectivamente qué significa bienestar y prosperidad, entendiendo que el agua dulce y los ríos son pilares fundamentales de ambos. Aboga por una gestión moderna, flexible, participativa y transparente que permita a los ríos volver a ser ríos y nos prepare para un futuro marcado por el cambio climático, la escasez de agua y la necesidad urgente de proteger estos ecosistemas esenciales.
Sobre el sistema socioeconómico que rige el uso del agua explica que "Todavía respetamos poco a los ríos. Vertemos basura, alteramos su equilibrio biológico y químico. Para gestionar los ríos, además, debemos enfrentar seis dificultades: leyes obsoletas, el ultracapitalismo que sobreexplota el agua, los lobbies y caciques del agua, el tradicionalismo mal entendido (“siempre se hizo así”), la ignorancia ambiental —cada vez mayor— y la ultrarregulación, un laberinto de normas y protocolos que impiden una gestión ágil".

