Los suelos congelados del ártico son un inmenso reservorio de carbono que el calentamiento global amenaza con descongelar. Al descongelarse, estos suelos liberarían el carbono, acelerando el cambio climático en un ciclo sin control que algunos llaman el apocalipsis ártico. Para evitarlo, Sergey Zimov y su hija Nikita apuestan por la reintroducción de caballos, ciervos, bisontes y grandes herbívoros para reconstruir “la pradera del mamut”, un ecosistema herbáceo en principio capaz de aislar los suelos helados y ayudar a conservar sus grandes almacenes de carbono. Este “parque pleistocénico” no está exento de especulación y polémica pero es una de las pocas acciones planteadas in situ para prevenir el apocalipsis ártico.
