Hemos leído estos días que Eunice Foote publicó en 1859 un artículo sobre las circunstancias en las que los rayos de sol provocan el calentamiento. Demostró experimentalmente que el dióxido de carbono tiene una gran capacidad de atrapar el calor solar. Años antes, Humboldt, el singular científico viajero, ya había anticipado los riesgos del cambio climático para la humanidad a partir de sus numerosas observaciones. El efecto invernadero lo había descrito a su vez el suizo Horace-Bénédict de Saussure casi un siglo antes, en 1770, pero Eunice Foote puede considerarse la madre y Humboldt el padre del cambio climático. Y todos nosotros hemos comprobado que los dos tenían razón, siglo y medio después, calentando la atmósfera con nuestras descomunales emisiones de CO2.
