Una vez alcanzado cierto nivel de desarrollo, el crecimiento económico disminuye la salud de las personas medida como mortalidad o esperanza de vida. En este sentido, las épocas de prosperidad económica son peores que las épocas de recesión. Los mecanismos por los que los periodos de expansión económica dañan la salud no están del todo claros, pero los datos de EEUU durante la Gran Depresión, de España, China, la India y un total de 28 países más durante el siglo XX apoyan la noción de que la salud económica está en guerra con nuestro auténtico bienestar.
