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5 MINUTOS CON: Ecoansiedad

El estado del medio ambiente afecta profundamente a nuestra salud. Cada vez hay más pruebas de que un medio ambiente degradado...
27 de octubre de 2023
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El estado del medio ambiente afecta profundamente a nuestra salud. Cada vez hay más pruebas de que un medio ambiente degradado nos enferma y también de que un medio ambiente sano nos cura. El cambio climático es el principal reto medioambiental al que se enfrenta la humanidad en estos momentos. Genera decenas de millones de muertes por causas directas e indirectas, como el impacto de fenómenos extremos, la propagación de enfermedades infecciosas, las migraciones humanas y las crisis de disponibilidad de agua y producción de alimentos.
La Asociación Médica Estadounidense declaró en 2022 que nos encontramos en una crisis de salud pública debido a la amenaza ecológica que socava directamente los niveles de salud y bienestar que nuestras sociedades han alcanzado en el último siglo. Britt Wray, Catedrática de Salud Mental Climática del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina de Stanford, ha demostrado que las consecuencias del cambio climático sobre la salud mental son tan variadas como profundas. No sólo influyen directamente los fenómenos meteorológicos extremos, sino que la información recibida despierta toda una serie de emociones que provocan malestar, sufrimiento e incluso trastornos de ansiedad y estrés.

El Sur Global apenas ha impulsado el calentamiento global, pero está sufriendo terriblemente los impactos del cambio climático. Nadie escapa al cambio climático. Mientras que las infraestructuras y tecnologías mejoradas disponibles en el Norte Global amortiguan algunos de los impactos del cambio climático en la salud física de las personas, la salud mental se ve profundamente afectada. De la ecoansiedad a la solastalgia, del estrés a la ansiedad, y de la depresión al suicidio, las estadísticas son escalofriantes y revelan un rápido crecimiento de los trastornos mentales derivados del cambio climático, especialmente entre los más jóvenes.

Un macroestudio de Susan Clayton y colaboradores (Sustainability 2023) constata que son las mujeres, los jóvenes y las poblaciones de los países más pobres quienes presentan mayores niveles de ansiedad ecológica. Este trabajo analiza que la raíz de estas diferencias está en la discriminación que subyace en el sistema patriarcal y capitalista. El análisis de la eco-ansiedad no puede separarse de las condiciones sociales, los factores culturales y las ideologías y cosmovisiones imperantes, ya que los riesgos ante las amenazas no dependen sólo de la información científica recibida, sino también de dinámicas emocionales aprendidas, que juegan un papel trascendental. La eco-ansiedad es una respuesta a un mundo cuyos mandatos hegemónicos no gustan, no se pueden cumplir y además producen conflictos internos difíciles de resolver.
La inclusión de las emociones en el discurso público de activistas ecologistas, personal científico e instituciones gubernamentales es subversiva porque transforma radicalmente la sociedad, rompiendo los esquemas que perpetúan las desigualdades entre quienes se supone tienen el monopolio de una razón superior, libre de sentimientos o escrúpulos. Desvincular las emociones de las reglas de la sensibilidad femenina y universalizarlas para utilizarlas como criterios válidos en la toma de decisiones abriría sin duda el camino a mundos en los que el bien común es considerado un bien en sí mismo.
La crisis climática y su cascada de efectos en la vida de las personas y en el funcionamiento de la sociedad ofrecen una oportunidad única para repensar por completo el modelo de civilización del que queremos formar parte. Empezando por la salud, siguiendo por las emociones y terminando por los valores humanos.

 

Texto en inglés (original)

The state of the environment profoundly affects our health. There is growing evidence that a degraded environment makes us sick and also that a healthy environment heals us. Climate change is the main environmental challenge facing humanity at this time. It generates tens of millions of deaths from direct and indirect causes, including the impact of extreme events, the spread of infectious diseases, human migrations, and crises in water availability and food production. The American Medical Association declared in 2022 that we are in a public health crisis due to the ecological threat that directly undermines the levels of health and well-being that our societies have achieved over the last century. Britt Wray, Chair in Climate Mental Health in the Department of Psychiatry and Behavioral Sciences at Stanford Medical School, has shown that the consequences of climate change on mental health are as varied as they are profound. Not only do extreme weather events have a direct influence, but the information received awakens a whole range of emotions that cause discomfort, suffering and even anxiety and stress disorders. The Global South has hardly driven global warming, but is suffering terribly from the impacts of climate change. No one escapes climate change. While the improved infrastructure and technologies available in the Global North cushion some of the impacts of climate change on people's physical health, mental health is profoundly affected. From eco-anxiety to solastalgia, from stress to anxiety, and from depression to suicide, the statistics are chilling, revealing a rapid growth of mental disorders resulting from climate change, especially in the youngest. A macro study by Susan Clayton and collaborators (Sustainability 2023) found that it is women, youth, and the populations of the poorest countries who have higher levels of ecological anxiety. This work analyzes that the root of these differences lies in the discrimination that underlies the patriarchal and capitalist system. The analysis of eco-anxiety cannot be separated from social conditions, cultural factors, and prevailing ideologies and worldviews, since risks in the face of threats do not depend only on scientific information received, but also on learned emotional dynamics, which play a transcendental role. Eco-anxiety is a response to a world whose hegemonic mandates are not liked, cannot be complied with, and also produce internal conflicts that are difficult to resolve. The inclusion of emotions in the public discourse of environmental activists, scientific personnel, and governmental institutions is subversive because it radically transforms society, breaking down the schemes that perpetuate inequalities among those who are supposed to have the monopoly of a superior reason, free of feelings or scruples. Uncoupling emotions from the rules of feminine sensibility and universalizing them to use them as valid criteria in decision-making would undoubtedly open the way to worlds in which the common good is considered a good in itself. The climate crisis and its cascade of effects on people's lives and on the functioning of society offer a unique opportunity to completely rethink the model of civilization we want to be part of. Starting with health, continuing with emotions, and ending with human values.

Fernando Valladares
valladares.info
Doctor en biología, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y profesor asociado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Director del proyecto "La Salud de la Humanidad"

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